Haber empezado tan pronto me hizo cometer muchos errores, pero también me sirvió para aprender de estos y no volver a caer en la misma trampa. Era muy autodidacta, escuchaba a personas que llevaban más años entrenando, leía muchas revistas y libros de entrenamiento, me pasaba horas en la biblioteca consumiendo todo tipo de artículos que hablarán del entrenamiento de fuerza.  Todo lo que iba aprendiendo lo iba poniendo en práctica conmigo mismo. Al final, poner en práctica todo lo que has aprendido es la mejor enseñanza y te hace ver de verdad que cosas funcionan y cuales no. En el mundo de los gimnasios hay muchos mitos y la mayoría son falsos: Tienes que comer cada 3 horas, si haces cardio después de entrenar fuerza estás quemando músculo, tienes que tomar un batido de proteína nada más acabar el entreno, entrenar en ayunas quema músculo, hay que trabajar por músculos aislados para crecer, si una mujer entrena fuerza se le pondrá cuerpo de hombre, etc… Infinidad de mantras que repite la gente y que he escuchado y que no están basados en ninguna evidencia científica pero que van rulando por los años en los gimnasios y desconcertando a la gente. 

Al final fui creando mi propio método de entrenamiento con las cosas que veía que si tenían efectos positivos en mi cuerpo y mente. También me fijaba en como entrenaba uno y el otro, y en los efectos que tenían, ya que no todos somos iguales y no a todos nos funciona lo mismo. Siempre pienso que ojalá cuando empecé a entrenar, hubiera sabido todo lo que sé hoy día, pero bueno, forma parte del camino y he disfrutado y aprendido mucho también así. 

Quizá fue por esto que cuando ya llevaba varios años entrenando, me lancé a querer transmitir todo lo que sabía y había aprendido a personas que como yo en su momento, quieren empezar algo y tienen un montón de dudas y no saben cómo empezar. También por el hecho de haber podido comprobar de primera mano lo mal que entrena la mayoría de la gente en los gimnasios… No podía evitar fijarme en todos los errores que cometen las personas en sus entrenos. Eso creo que ya me marcó el camino que tenía que seguir. 

Empecé a mirarme cursos y empecé haciendo uno para poder trabajar en salas de gimnasios. Me lo saqué con un excelente de nota final. Trabajar en una sala de gimnasio no era algo que me llenase, ya que solo haces rutinas muy genéricas y no puedes llevar ningún seguimiento. Es por eso que posteriormente me saqué el título de entrenador personal certificado. Me informe bien y vi que los que ofrecía la NSCA eran de los más prestigiosos a nivel mundial. Me puse a estudiar y me saqué el título para tener un respaldo a la hora de ejercer la profesión. Aunque lo más importante es el conocimiento que tiene cada uno y ningún título te lo podrá garantizar al 100%.

Al poco de tener el título ya empecé a tener mis primeros clientes, que son los más difíciles porque cuesta más de que la gente confíe en ti. Por suerte, la cosa fue bastante rodada y al poco tiempo ya tenía una cartera de clientes bastante extensa. En estos más de 10 años entrenando a diversas personas he podido conocer a gente maravillosa, muchas de las cuáles acaban siendo amigos. 

También tengo clientes aún de los primeros años. Solo puedo dar las gracias a todos ellos por su confianza y gratitud. ¡GRACIAS! 

Pol Magaña.